Opinión
Propósitos (de verdad) para 2012
8 dic
Los propósitos no tienen por qué ser así de cuesta arriba…
Antes de que nos demos cuenta estamos ya metidos en Nochebuena, Navidad, fin de año y ¡feliz 2012!. De manera más formal y razonada o simplemente como unas ideas generales en mente, seguro que todos nos planteamos algunas metas, objetivos, propósitos… a conseguir este año que ya mismo comienza. Están los típicos de apuntarse al gimnasio, dejar de fumar, aprender idiomas y tal y cual, que tantas veces se plantean y que muy pocas se cumplen. Yo, desde ya, voy a hacer mi pequeña lista, con tareas que me gustaría conseguir y que, con un poco de esfuerzo, se que puedo llevar a cabo. Ya veréis que la lista es muy “de andar por casa”, pero prefiero ponerme unos objetivos que vaya a conseguir de verdad que plantearme unas metas utópicas que luego terminen en el cajón de los buenos deseos ¿no creéis?. Aquí os dejo mis propósitos 2012 (sin ningún orden en particular):
- Apender algo de fotografía: composición, diafragma, velocidades de obturación… Me gustaría aprender un mínimo de fotografía, a nivel técnico. Creo que este objetivo lo puedo cumplir fácilmente, ya que tengo mucho margen de mejora y, con poco que aprenda, solo puedo mejorar (ya que mi base es casi cero).
- Mejorar con los patines: Todavía me cuesta frenar, o termino frenando contra el suelo. Me gusta patinar, pero siempre hay alguna excusa para no hacerlo. Me voy a proponer hacerlo de una forma más regular, para no perder lo poco que se de una vez a la siguiente.
- Seguir yendo al gimnasio con cierta regularidad: Sé que es sano el ejercicio, sé que es necesario para que no me duela el cuello o la espalda… Peeeero me cuesta mucho ir al gimnasio. Cierto es que llevo tiempo yendo con cierta regularidad. Mi objetivo es simplemente mantenerme así: por lo menos, no rendirme. Seguir yendo como hasta ahora que, la verdad, la salud lo nota.
- Mejorar algo el inglés: Idiomas, el eterno propósito. Mi objetivo es, de forma realista y con la falta de tiempo que tengo, mejorarlo un poco: leer libros en inglés, hacer algún curso, intentar entender las series o pelis sin subtítulos, mejorar el vocabulario… Vamos, cositas asequibles para no agobiarme, pero para coger algo más de nivel, que falta me hace.
El botón de la discordia
26 dic

Que el diario El País deje que cualquiera escriba dando su opinión sobre la “ley Sinde”, propiedad intelectual, descargas y tal me parece estupendo, pero, sinceramente, creo que los “creadores” deberían elegir portavoces responsables que hablaran por ellos. Cualquier cosa, como el insulto, el chiste fácil o las predicciones apocalípticas son teriblemente pobres, y en ningún caso van a provocar la reflexión que pretenden. Las argumentaciones unilaterales de cualquier postura solo van a convencer a los ya convencidos, así que se podrían ahorrar sacar todos esos textos que esgrimen unos argumentos más que repetidos, falseados, exagerados y remitirse a apoyar lo que han dicho Vigalondo o Álex de la Iglesia, con sus textos mucho más coloridos que sí que dan lugar a que uno reflexione acerca de lo que nos están contando y se de cuenta de que no hay dos bandos (creadores e internautas, artistas y piratas), sino que lo que hay es una serie de vacíos e imprecisiones legales que está claro que hay que rellenar adecuadamente.
Quiero comentar el texto escrito en El País por Javier Bardem, “El botón mágico“. No soy ningún literato, así que mi análisis será completamente subjetivo, pero, simplemente, me apetece que las cosas sean dichas, aunque sea en este blog tan pequeño. Si os leéis el texto (hacedlo, por favor, no tiene desperdicio), sacaréis vuestras propias conclusiones. Estas son las que yo he sacado.
Bardem, en vez de explicar con sus palabras y argumentos la importancia de que haya cambios que favorezcan la protección de la propiedad intelectual en Internet y formas de conseguir que se regule, como sí hacen otros “creadores”, lo que hace es una analogía bastante surrealista donde los productos “copiados” son bienes físicos, como tomates o la pintura de las paredes. Bueno, pues esto me genera bastante confusión. Vayamos por partes:
Si entendemos la analogía de forma literal
Estaríamos hablando del caso en que alguien inventa una forma de obtener tomates con sólo darle a un botón. Estos tomates no son de tanta calidad como los que vende el verdulero, pero cumplen su función. El problema que preocupa a Bardem es que al verdulero y los intermediarios se les fastidia el negocio… ¿WTF? ¿Ese es el problema? ¿Alguien descubre una forma prácticamente gratuita -ingresa de la publicidad- de que todo el mundo tenga tomates y el problema es que el verdulero se queda sin negocio? ¿Se defiende a la alimentación o a la industria alimentaria? Me parece tan de escándalo la comparación que hace Bardem que no creo que vaya a convencer a nadie de nada. O sea, que alguien hace un avance digno del Premio Nobel y lo metemos en la cárcel por ladrón, por quitarle su negocio a personas que trabajaban honradamente.
Además, para continuar con lo rematadamente mala que es la analogía, estamos cansados de ver que el sector de la agricultura, por desgracia, está lleno de intermediarios que van subiendo el precio del producto de forma artificial, mientras que a los que realmente cultivan la tierra y sudan y sufren por conseguir esos productos reciben unas cantidades irrisorias. ¿Cuántas veces hemos visto a los agricultores tirando o regalando parte de sus cosechas porque no les compensa lo que les pagan en el mercado?
Otro ¿pirata?
24 dic

En contrapunto al artículo de Nacho Vigalondo titulado “Otro creador” yo, para posicionarme, no se muy bien como hacerlo. Parce que no hay más opción: Si lo hago como Internauta se viene dando a entender que es lo mismo que si lo hago como pirata, así que ¡al abordaje!.
Como muchos otros, he estado esta semana siguiendo el antes, durante y después de las votaciones en las que, finalmente, salió escaldada la “Ley Sinde”. Me gusta leer diversas posturas, destacando en especial las que han hecho más ruido en un sentido o en otro: Enrique Dans, Alejandro Sanz, Alex de la Iglesia y Nacho Vigalondo. Recomiendo leerlos todos. La postura de Enrique Dans me es bien conocida, por lo cual no me ha aportado muchas novedades, salvo confirmar lo que ha ido diciendo en otras ocasiones. Si alguien no la conoce, no tiene desperdicio, es muy interesante. La de Alejandro Sanz es, sin duda, la visión más pobre. Llamando piratas, talibanes, dictadores… no queda muy por encima de aquellos que lo insultaron o hicieron burla a costa de él. Recomiendo su lectura porque en este mundo tiene que haber de todo. Si Internet fuera de verdad una dictadura, un artículo tan vacío sin duda habría sido censurado. Las de De la Iglesia y Vigalondo sí que están mucho mejor construidas. Coincido con mucho de lo que afirma De la Iglesia, aunque en otras cosas pienso que cae en imprecisiones, eso no invalida su postura: me parece de lo más acertada.
Sin embargo, lo que ha hecho que tenga ganas de escribir sobre un tema tan trillado ha sido el texto de Vigalondo. Mientras que los demás se ven muy claramente posicionados, me ha fascinado la humildad de la argumentación de Nacho: “no lo sé“. ¡Pues claro que no! ¿Y quién lo sabe? ¿Quién tiene las respuestas? Si no lo saben los que están más metidos en el sarao, no lo sabe la ministra, no lo sabe nadie ¿cómo nos vamos a posicionar en nuestra postura con todo un arsenal de argumentos?.
La ley no estaba nada clara, así que es muy complicado dar argumentaciones en terminos de “si o no”. En mi opinión personal, creo que es bueno que no haya salido. Sin embargo, tampoco me habría importado que hubiera sido aprobada para ver los efectos -o no efectos- que tenía. Según González-Sinde ha dicho en diversos medios España necesita una legislación sobre el tema. Estoy de acuerdo. Lo que no comparto es que meta a todo en el mismo saco, como hacen otros defensores de esta “Ley Sinde”, y parezca que aprobar la ley iba a ser la panacea antidescargas. Según el periódico La Razón:
Ganan los «piratas»
1.400 millones es lo que dejará
de ingresar el Estado en 2009 en
impuestos por el impacto del fraude
a la propiedad intelectual
Viviendo el mundial 2010
15 jul
Para que veáis lo que me ha motivado la renovación y paso del viejo bosón de geeks al nuevo (el que estáis viendo) me he animado a escribir un artículo sobre muchas cosas que tenía en mente desde que comenzó este mundial 2010.
Tengo que decir que me gusta seguir el fútbol (al igual que otros deportes) pero, sobre todo, me encanta por el hecho de verlo en compañía. Antes de que empezara el mundial recordaba la emoción con que viví junto a mis amigos la pasada Eurocopa, donde comenzó a gestarse lo que ahora ha culminado como el gran éxito del fútbol Español. Sin embargo, además de la victoria deportiva en la Eurocopa, lo que yo recuerdo es la intensidad con que viví los partidos junto a mi grupo de amigos: cervecitas, aperitivos y cenas varias, intensidad, nervios, gritarle a la pantalla, abrazarnos al celebrar los goles, la tensión en la ronda de penalties… Todo un cúmulo de vivencias que, sinceramente, dudaba si podrían repetirse en el mundial.
Para mi alegría, la situación no sólo se repitió, sino que se amplificó hasta límites insospechados. Paso a relatar mi vivencia del mundial, para que quede para la posteridad.
Empecé mal, al igual que la selección. El primer partido, vs Suiza, coincidía con la hora de la siesta, además de que todos mis amigos trabajaban. Total: visionado en casa, unas palomitas y algún refresco y una siesta que me perdí por ver un partido que acabó con mal rato. A partir de ahí, la cosa cambió: partidos en fin de semana o a horarios donde ya se podía quedar en pandilla. Mi casa fue designada como sede oficial para los visionados del mundial, así hacíamos uso del FullHD de Digital+ para ver los partidos en condiciones y, tras pasar la primera ronda de liguilla con bastante incertidumbre, vivimos cada día al límite de nuestras fuerzas. Cada partido nos podía mandar a casa, así que nos reunimos y preparamos el evento como si no hubiera un mañana, con una serie de rituales que se iban repitiendo e intensificando a cada partido:


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