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Más de una vez por la calle he tenido la oportunidad de presenciar un evento social de lo más peculiar con el que seguro que estáis familiarizados. Voy a describir la escena, que tiene lugar entre dos sujetos que se encuentran casualmente caminando por la calle; pero antes de describir la escena, conozcamos a las características de los sujetos que toman parte:
Sujeto A: Camina despistado. Puede ser porque está usando el móvil, escuchando su mp3 o, simplemente, está en sus pensamientos y no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor.
Sujeto B: Más avispado, va atento al camino y a lo que ocurre en el entorno.
Los sujetos A y B se conocen previamente.
El encuentro ocurre de la siguiente manera:
El sujeto B percibe que delante de él se va a cruzar con el sujeto A que, fiel a la descripción que hemos dado, va despistado y no se percata de la presencia del sujeto B. Continúa la aproximación entre ambos y el sujeto B, en lugar de revelar su presencia al sujeto A se dedica a observarlo con expresión divertida mientras se aproxima sin ser detectado. En el último momento, cuando el cruce entre ambos es inminente, el sujeto B 'saluda' al sujeto utilizando una fórmula de despedida similar a '¡¡¡adioooos, (nombre del sujeto A)!!!!''. Además, B pronuncia el saludo con actitud de suficiencia, haciendo ver lo espabilado que está y lo bien que se ha dado cuenta de lo que pasaba, mientras que A iba lo que vulgarmente se dice atontao.
El sujeto A sufre los potentes efectos del saludo paradójico. A lo despistado que iba se suma el desconcierto extremo de encontrarse súbitamente con un conocido que lo saluda y, a la vez, una situación ya de alejamiento, puesto que cuando A se percata del encuentro, ya se están distanciando. El sujeto A no tiene tiempo de reaccionar. B sigue haciéndole ver lo despistado que iba, a la vez que ambos sujetos, que continúan desplazándose en sentidos opuestos, realizan un pequeño y confuso ritual lleno de gestos y caras en las que no saben si se están saludando o están despidiéndose, para terminar cada uno por su lado lamentándose de su fail social y preguntándose ¿por qué no nos hemos detenido a saludrarnos en condiciones?
Y vosotros ¿habéis presenciado, realizado o sufrido algún saludo-despedida?
Próximamente, el saludo eufórico fortuito.
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Comentarios
Todos sabemos que la euforia del saludo es directamente proporcional a la cantidad de alcohol ingerida.
La situación fue de lo más desconcertante, puesto que tardé unos microsegundos en reconocer al sujeto B, y cuando le saludé con un absurdo hasta luego, recordando su nombre de pura chiripa, ya estaba a casi 10 metros.
Es curioso que todos los 2.0 somos A :) ¿tendrá algo que ver?
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